El comercio modular está diseñado para ofrecer a las empresas flexibilidad y rapidez. La idea es sencilla: elige las mejores herramientas para cada capa de tu infraestructura, conéctalas y amplía tu negocio sin complicaciones.
Sin embargo, en la práctica, muchas organizaciones se encuentran con una realidad muy diferente. Sistemas como Pimcore y commercetools se implementan con éxito, pero no funcionan plenamente como un todo. En cambio, coexisten uno al lado del otro, conectados lo justo para funcionar, pero no lo suficiente como para transferir datos de manera eficiente.
Esta brecha entre el PIM y el comercio puede parecer pequeña al principio, pero pronto se convierte en una fuente constante de fricciones . Cada actualización requiere coordinación. Cada lanzamiento depende de la sincronización. Y a medida que crece el negocio, el esfuerzo necesario para mantener esa conexión aumenta con él.
Estos retos rara vez aparecen en los diagramas de arquitectura, pero se reflejan claramente en los resultados empresariales. Cuando el PIM y el comercio funcionan de forma aislada, el coste no es algo abstracto. Se refleja claramente en la cuenta de resultados.